La historia de las joyas Buccellati

Joyas Buccellati

Los orígenes de la joyería milanesa se remontan al siglo XVIII, de la mano de un orfebre llamado Contardo Buccellati. Sin embargo, la marca que a la postre llevaría su nombre fue fundada en 1919, por Mario Buccellati, al que el célebre escritor italiano Gabriele D’Annunzio llamó “el Príncipe de los orfebres”. Este taller heredó el saber hacer de los talleres renacentistas y barrocos conocidos como “botteghe”.

El estilo Buccellati es clásico, virtuoso y exuberante: finos encajes de oro, cascadas de piedras raras, reflejos y contrastes, juegos de tonalidades metálicas, bordados de guirnaldas... La famosa serie de joyas “tulle”, en oro, con mallas metálicas en forma de colmena o en forma de encaje de bolillos con diamantes y piedras de colores, son las piezas más características que definen el estilo refinado y ultra sofisticado de Buccellati. Trabajos casi textiles en oro y plata, engastados, martilleados o brocados y elaborados como si se tratase de tejidos nobles, como la seda o el damasco. ¡Una maestría y unos diseños inimitables!

De padres a hijos, a lo largo de tres generaciones, los maestros orfebres de la casa Buccellati reivindican el uso de herramientas y técnicas tradicionales y casi desaparecidas, para la creación de joyas, piezas de decoración, obras de arte, vajillas y mantelería. Los motivos más famosos de la marca Buccellati, aparte de las mallas metálicas y el oro engastado, son las hojas, las conchas, las frutas y todo un hermoso bestiario realmente naturalista. La sede de Buccellati está ubicada en la Plaza Vendôme, en París.

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