La historia de los relojes Bell & Ross

Relojes Bell & Ross

La historia de la marca Bell&Ross comienza en 1992, de la mano de Bruno Belamich y Carlos Rosillo, por lo que el nombre de la marca, Bell&Ross no es más que un acrónimo. En un principio, los relojes Bell&Ross estaban fabricados en Alemania, por la manufactura relojera Sinn. Bell&Ross traslada su sede en 2002 a La Chaux-de-Fonds, una pequeña población suiza famosa por su industria relojera.

El principal objetivo de los relojes Bell&Ross es lograr adaptarse a las condiciones más extremas, por lo que están concebidos para un uso profesional, para sectores muy específicos, como la aviación, que sirve de inspiración a la marca para diseñar sus relojes, tanto por su tamaño como por su visibilidad. Los primeros clientes de Bell&Ross fueron el ejército francés, la ONU y la OTAN.

Eficacia y fiabilidad son las palabras clave de Bell&Ross y cada uno de sus relojes tiene en cuenta los siguientes factores: óptima resistencia al agua y a las temperaturas extremas, precisión del movimiento y claridad en los indicadores visuales.

Concebido para buzos profesionales, el modelo Hydromax de Bell&Ross vio la luz en 1997. Este modelo es capaz de resistir la presión a una profundidad de hasta 11 000 metros.

La colección Aviation de Bell&Ross es muy innovadora: su esfera evoca el panel de control de un avión, es el caso de los modelos Bell&Ross BR01 y BR03.

Los relojes Bell&Ross, aclamados por aficionados de todo el mundo, son de una precisión sin igual y cuentan con unos diseños tan originales como innovadores.

Collector Square presenta una amplia gama de relojes Bell&Ross de segunda mano. Relojes realmente sofisticados, tanto por su diseño como por su mecánica.

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